| 18 de Noviembre de 2011
Este año ha sido difícil. Dos hackeos a la página más otras dos inexplicables "caídas del sistema" que nos han tenido fuera de circulación por largas semanas e incluso meses. Y aunque no nos vieron por aquí las actividades del grupo de migrantologos han sido intensas aun sin poder recurrir a este medio de comunicación y de acercamiento con ustedes y con otros que nos estan buscando por ahi, fuera de nuestro ámbito o incluso lejos en fronteras distantes. Ante esta ausencia nos disculpamos aunque la frustación mayor la hemos vivido nosotros por esta ausencia que nos agotó infinitamente. Volvimos
Las actividades de quienes componemos este grupo no obstante, han sido de una intensidad pocas veces conocida porque este año se debatío la Nueva Ley de Migración Mexicana que finalmente se promulgó en mayo y que pronto dará a conocer (fines de noviembre), el reglamento que le dará sentido, vida y su utilidad real. La espectativa sobre los puntos medulares que permitan acotar la discresionalidad e introduzcan elementos que efectivamente modernicen a la ley migratoria mexicana estan por verse, por lo que, si no tenemos más sorpresas de salidas involuntaria del ciberespacio, aquí podremos reportarles.
Ojalá que pese a esta ausencia de tanto tiempo, les interese seguirnos y en su caso, saber que por acá subiremos todo lo que nos llega. Nuestra consigna es democratizar, en lo que se pueda y hasta el extremo, la información que hay sobre este tema del estudio de lo migratorio. La idea es que entre más sepamos todos del asunto, los que nos decimos migrantologos, podamos contribuir a que desde el ambito académico pasemos del nivel de contemplación a la acción. La situación es tan grave en el tema migratorio no sólo en México sino en el mundo entero que, entre mejor estemos enterados y preparados, el compromiso pasará de una simple observación pretendidamente neutral y pulcra del científico profesional a un nivel de activismo ciudadano formado e informado. Buscamos contribuiír en ese proceso, no más, no menos. Y como el ave fenix, vamos de nuevo, emprendemos el vuelo pese a las caídas recurrentes.



