mount athos

No puede haber algo más temido para una página de internet que ser hakeado. Salir de circulación, dejar de esta visible, y peor aún, perder la oportunidad de ser un medio de intercambio, información y  apoyo con fines estrictamente académicos desde el universo de lo migratorio.  Fue muy extraño este hakeo porque ocurrió a casi seis meses de uno anterior que fue aún más devastador pero del que nos levantamos, tal ave Fenix, de nuestras  propias cenizas, con más secciones, nueva indumentaria visual para nuestros visitantes y  nuevas propuestas que  alcanzaron buen ritmo. El BLOG que habiamos aprovechado poco ciertamente, empezó a tener más continuidad y comenzamos a desplegar opiniones, tal vez polémicas para algunos, sobre todo si a algunos les interesa que el tema no pase de lo estrictamente escolar para volverse un punto de opinión pública que, como académicos y estudiosos en general de lo migratorio podemos concluir de nuestras investigaciones. También en aquel retorno abrimos la sección de NOVEDADES BIBLIOGRÁFICAS que ha socializado las publicaciones que van apareciendo sobre la movilidad  humana internacional y sobre todo nacional (México). Inauguramos de manera más visible la sección de MIGRARTE en un intento de mostrar la parte lúdica,  pasional y  provocadora que tiene el arte en sus múltiples manifestaciones para apelarnos a leer lo migratorio desde otras rutas que no son nunca las que imaginamos. Pero como nos volvieron a hakear en agosto pasado este proceso se  detuvo, y ahora, como el San Jorge que lucha contra el Dragón y lo vence de manera espectacular así hemos regresado al ciber espacio. Nuestro regreso no es nada humilde en un sentido de  agradecer tan sólo la sobrevivencia luego de haber estado fuera de la circulación virtual, sino  por el contrario, queremos un retorno estruendoso para  celebrar el existir y hacer un eco donde haya un hueco que permita  que esta voz, la de los migrantologos, los que estudian la migración, se replique de manera continua y como diría Gruzinsky, en las cuatro esquinas del planeta.  Retornamos y esta vez, hasta el haker más aguzado tendrá que sonreir ante el efecto inverso al que tal vez persiguió. No somos la NASA, pero  nos dejaron la sensación de que alguien cree que podemos llegar a la luna.